¿Os he dicho alguna vez que no puedo llevar colonia?
Pues no puedo. No, no soy alérgica, simplemente me marea, cojo un colocón que ni con 5 Gin Tonics.
Ya puede ser la más fresquita del mundo, que yo al minuto uno de llevar colonia cojo una melopea de órdago.
No puedo soportarlo. Dior me ha dotado de un olfato de sabueso, que ni el Milú cuando se moceaba.
Esto, aunque pueda parecer algo bueno no lo es, cuando en el mundo lo predominante son los olores fuertes y malos.
Es tanto lo que mi olfato puede rastrear, que si algo se quema y yo estoy dormida me despierto ipsofacto.
Y los olores aunque sean agradables yo solo puedo aguantarlos de lejos y poco rato.
Mis bebés no olían a bebés, si no quería coger una melopea.A mis peques les he puesto colonia poquísimas veces por esta misma razón.
El aroma de la guardería de Grommy, ese perfume que todas la mamás adoraban, por que olia a niños pequeños, me daba arcadas simplemente al pasar por la puerta.
A pesar de esto una colonia de bebé puedo aguantarla si no está demasiado tiempo dentro de mi espacio vital olfativo.
Pero cuando cuando los bebés se convierten en niños las colonias evolucionan con ellos.

Y este cambio es siempre a peor. Ya que tu hijo no va a querer esa colonia maravillosa de
Suavinex ( que es la única que me mantiene sobria), quieren la que lleva impreso a Phineas y Ferb, Bob Esponja o la madre que pario al tio del merchandising de moda.
Que huelen a rayos fritos y que deben de estar hechas con los culitos de todas las barricas de colonia de adultos que van sobrando, convertidas un cocktail mortal.
Sí, sí hay más afrutadas, pero seguro que las hacen con el zumo de los limones que chupaba el Fary para tener esa cara de: "Eres más feo que el Fary chupando un limón" y un poco de friegasuelos de los que usaban las abuelas, olor a pino mortal.
Todas las mañanas mi hijos, que les gusta más un merchandising que a un tonto un lápiz, se ponen una de sus trescientas colonias, y se acercan a mi para que les diga lo bien que huelen.
Yo como buena madre que soy ( no, cuela ¿no?; bueno, había que intentarlo, jijiji) sonrío a la par que me dicen: ¿como huelo mamá?; a lo que yo repongo: ummmmmmmm, como un principe.
Lo se, les miento, pero oye, que un hijo es un hijo, y a mi me gusta que se vayan contentos a la escuela.
Pero la semana pasada se pusieron la colonía de Spider Man, esa cuyo maestro perfumero debe ser el mismisimo Satán.
Y que no solo ya
no olía a bebé, ni a niño, si no a señor; pero no a señor cuarentón de pelazo plateado y BMW a juego, nooooo. Huele a señor mayor, a señor de garrote, boina y pantalón de pana.
¿Creíais que esa colonia Brando, "para hombre que deja huella", había desaparecido?, pues no, no señoras.
Simplemente ha ocurrido esto:
Pepeeeee!!!, ¿que hago con estas barricas viejas de perfume caducado?
Tráelas pa acá que la envasamos con unas pegatinas de Spiderman y lo petamos en el mercado infantil.
A ver si
la madre novata y
Star en Rojo además de colaborar en
little luxiries, han hecho un diseño bien bonito también para las colonias, engaño así a mis niños y por lo menos estaré sólo moderadamente borracha; eso si de colonia de bebé del amor.
See, you later. Babbupi's mumm.