Camino y me cruzo con un viejecito solo, me da una pena terrible, y pienso...pienso demasiado.
El jueves en el médico me encontré con una pareja de ancianos; él se había caído y se había abierto la cabeza. La mujer lloraba, mientras contaba que le había costado una hora poderlo subir a la cama...
Pienso... y muero de pena, pienso y se me parte el alma, ningún viejecito debería estar solo.
Pienso... y empiezo a dar vuelvas...
Nos están engañando, haciéndonos creer que tenemos una sociedad avanzada; cuando lo cierto es que nos están vendiendo una sociedad llena de sitios donde aparcar a "los que molestan", para poder llevar nuestra vida perfecta. La vida donde el protagonista con todos los derechos es uno mismo. Previo pago, claro.
El jueves en el médico me encontré con una pareja de ancianos; él se había caído y se había abierto la cabeza. La mujer lloraba, mientras contaba que le había costado una hora poderlo subir a la cama...
Pienso... y muero de pena, pienso y se me parte el alma, ningún viejecito debería estar solo.
Pienso... y empiezo a dar vuelvas...
Nos están engañando, haciéndonos creer que tenemos una sociedad avanzada; cuando lo cierto es que nos están vendiendo una sociedad llena de sitios donde aparcar a "los que molestan", para poder llevar nuestra vida perfecta. La vida donde el protagonista con todos los derechos es uno mismo. Previo pago, claro.
Los niños aparcados en la guardería mientras sus padres trabajan. Los ancianos en residencias o solos, por que cuidarlos frenaría nuestra carrera, nuestro trabajo.
Nos venden que lo que debemos hacer es trabajar ambos si queremos tener una vida exitosa, una casa bonita, un haber extenso en viajes y un largo etc de superficialidades, que nos hacen creer imprescindibles.
Nos educan en la cultura del: quien se queda en casa ( al cuidado de los suyos) es un parasito que no contribuye al sostenimiento de su hogar.
A nosotras, sabiéndonos luchadoras y defensoras de nuestro empoderamiento, de nuestra fortaleza, y con una lucha ancestral para tener que demostrarlo, nos venden un rol imaginario en el que hay que ser esposa, madre y trabajadora perfecta, mujer hermosa e impecable. Para tener una vida plena y ser feliz.
Creo que todo es solo cuestión de dinero.
El dinero que invertiremos en dejar a nuestros hijos en escuelas matinales, en guarderias, en extraescolares.
A nuestros mayores en residencias, en manos de cuidadores o solos.
Asegurandose de el dinero de la cosmética que mantendrá nuestra imagen de mujer perfecta.
El dinero de esos viajes de "el tiempo para la pareja", mientras seguimos pagando para que alguien cuide de nuestros hijos en ese intervalo.
Y mientras las mujeres morimos de cansancio por que no podemos con todo, pero lo disimulamos con ese tapaojeras que les viene tan bien vendernos.
Entre tanto la tribu cojea.
Lejos quedó el tiempo en que la vida se daba en una gran comunidad.
En que hombres y mujeres ya trabajaban tanto fuera como dentro de casa.
Pero en dónde detrás había una familia que contaba con muchos miembros: abuelos, padres, hijos, nietos, primos...
Dónde los ancianos eran los pilares y los jovenes las muletas.
Dónde el individualismo siquiera era pensable.
Dónde todos, hombres y mujeres eran el sostén de todos.
Nos han creado una sociedad donde encender la luz es más caro que mantener un hijo pero nos hacen pensar lo contrario.
....Y de pronto veo a un niño de siete años cruzando solo, a las 8:30 de la mañana, una carretera principal para ir al cole y muero de pena....
Enviado desde mi iPhone
Creo que todo es solo cuestión de dinero.
El dinero que invertiremos en dejar a nuestros hijos en escuelas matinales, en guarderias, en extraescolares.
A nuestros mayores en residencias, en manos de cuidadores o solos.
Asegurandose de el dinero de la cosmética que mantendrá nuestra imagen de mujer perfecta.
El dinero de esos viajes de "el tiempo para la pareja", mientras seguimos pagando para que alguien cuide de nuestros hijos en ese intervalo.
Y mientras las mujeres morimos de cansancio por que no podemos con todo, pero lo disimulamos con ese tapaojeras que les viene tan bien vendernos.
Entre tanto la tribu cojea.
Lejos quedó el tiempo en que la vida se daba en una gran comunidad.
En que hombres y mujeres ya trabajaban tanto fuera como dentro de casa.
Pero en dónde detrás había una familia que contaba con muchos miembros: abuelos, padres, hijos, nietos, primos...
Dónde los ancianos eran los pilares y los jovenes las muletas.
Dónde el individualismo siquiera era pensable.
Dónde todos, hombres y mujeres eran el sostén de todos.
Nos han creado una sociedad donde encender la luz es más caro que mantener un hijo pero nos hacen pensar lo contrario.
....Y de pronto veo a un niño de siete años cruzando solo, a las 8:30 de la mañana, una carretera principal para ir al cole y muero de pena....
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