Ahora en vacaciones más, madrugamos menos y si queremos ir a casa de la abuela, papá no nos lleva.
Aunque si que suele recogernos habitualmente.
Pero el pasado viernes nos llamó papá para decirnos que cogiésemos el metro y fuésemos adelantando la maleta para el finde, cuando él llegase saldríamos pitando. De modo que así lo hicimos.
Llegamos a nuestra parada habitual pero esta vez para coger el metro de vuelta, esto menos habitual.
Bajamos por el ascensor y nos sentamos a esperar nuestro metro.
Solo tardó unos segundos en venir.
Nosotros ya tenemos una técnica para subir y bajar ya que me da pánico que podamos tener algún percance, de manera que tengo a todos los miembros usuarios del metro adoctrinados con lo que hemos de hacer.
Primero entro a Grommy y sin a penas soltarle la mano, Pequete y yo estamos entrando. Todo esto en cero coma para que no nos pille si quiera el pitido del cierre de puertas.
En esta ocasión a la vez que nosotros entrábamos, salía una mamá con su bebé en carrito. Nadie más salía ni entraba en el resto del metro.
Cuando fue a salir parecía que el carrito había decidido no hacerlo.
Como yo soy una cagarrita reconocida en el mundo entero y siempre pienso en lo peor, miré hacia el suelo y efectivamente las ruedas habían girado en horizontal y se habían encajado en el hueco entre el metro y el andén.
Le dije a Grommy "ni te muevas", dejé a Pequete en su carrito sin subir al metro, me agaché y saqué las ruedas de aquel carrito haciendo un esfuerzo sobrehumano, por que estaban bien encajadas. Todo esto en medio micro segundo.
La chica al salir y sin llegar a ser consciente del peligro que había corrido, me sonrió, me dio las gracias y se fue. Por su sonrisa tranquila deduje que debió pensar que las ruedas simplemente tropezaban con el andén
Yo, ya con Grommy de la mano, terminé de entrar a Pequete, y con los escalofríos de la muerte que me habían provocado la situación dije en voz alta: ufff que susto!!!, la gente me miró extrañada.
Nadie, salvo Grommy, Pequete y yo nos habíamos percatado de lo que paso y de lo que podía haber pasado.
Fui un poco imprudente al tener a cada uno de mis hijos en un lado, uno dentro otro fuera, pero en ese micro segundo, que reaccioné, también pensé en el plan B en caso de oír el pitido de cierre de puertas. Pequete estaba en la parte de fuera y Grommy en la de dentro a 5 cm del exterior. Solo tendría que tirar de su mano para sacarle y avisaría a la chica de que sacase al bebé del carro.
Por eso a veces no es tan malo pensar en lo que pasaría si... y adelantarte a la jugada cuando te ves en el caso.
Se me ponen los pelos de punta solo al recordarlo, no pasó nada, pero podía haber ocurrido demasiado.
Al contarselo a papilín cuando llegué a casa me dijo: Ya puede dar gracias de que hubieses cogido ese tren que nunca coges a esa hora que nunca lo coges y entrases por esa misma puerta.
Y es cierto, a veces estamos en el sitio adecuado en el momento adecuado, ¿casualidad o destino?
See you later. Babbupi's Mumm.
Pero el pasado viernes nos llamó papá para decirnos que cogiésemos el metro y fuésemos adelantando la maleta para el finde, cuando él llegase saldríamos pitando. De modo que así lo hicimos.
Llegamos a nuestra parada habitual pero esta vez para coger el metro de vuelta, esto menos habitual.
Bajamos por el ascensor y nos sentamos a esperar nuestro metro.
Solo tardó unos segundos en venir.
Nosotros ya tenemos una técnica para subir y bajar ya que me da pánico que podamos tener algún percance, de manera que tengo a todos los miembros usuarios del metro adoctrinados con lo que hemos de hacer.
Primero entro a Grommy y sin a penas soltarle la mano, Pequete y yo estamos entrando. Todo esto en cero coma para que no nos pille si quiera el pitido del cierre de puertas.
En esta ocasión a la vez que nosotros entrábamos, salía una mamá con su bebé en carrito. Nadie más salía ni entraba en el resto del metro.
Cuando fue a salir parecía que el carrito había decidido no hacerlo.
Como yo soy una cagarrita reconocida en el mundo entero y siempre pienso en lo peor, miré hacia el suelo y efectivamente las ruedas habían girado en horizontal y se habían encajado en el hueco entre el metro y el andén.
Le dije a Grommy "ni te muevas", dejé a Pequete en su carrito sin subir al metro, me agaché y saqué las ruedas de aquel carrito haciendo un esfuerzo sobrehumano, por que estaban bien encajadas. Todo esto en medio micro segundo.
La chica al salir y sin llegar a ser consciente del peligro que había corrido, me sonrió, me dio las gracias y se fue. Por su sonrisa tranquila deduje que debió pensar que las ruedas simplemente tropezaban con el andén
Yo, ya con Grommy de la mano, terminé de entrar a Pequete, y con los escalofríos de la muerte que me habían provocado la situación dije en voz alta: ufff que susto!!!, la gente me miró extrañada.
Nadie, salvo Grommy, Pequete y yo nos habíamos percatado de lo que paso y de lo que podía haber pasado.
Fui un poco imprudente al tener a cada uno de mis hijos en un lado, uno dentro otro fuera, pero en ese micro segundo, que reaccioné, también pensé en el plan B en caso de oír el pitido de cierre de puertas. Pequete estaba en la parte de fuera y Grommy en la de dentro a 5 cm del exterior. Solo tendría que tirar de su mano para sacarle y avisaría a la chica de que sacase al bebé del carro.
Por eso a veces no es tan malo pensar en lo que pasaría si... y adelantarte a la jugada cuando te ves en el caso.
Se me ponen los pelos de punta solo al recordarlo, no pasó nada, pero podía haber ocurrido demasiado.
Al contarselo a papilín cuando llegué a casa me dijo: Ya puede dar gracias de que hubieses cogido ese tren que nunca coges a esa hora que nunca lo coges y entrases por esa misma puerta.
Y es cierto, a veces estamos en el sitio adecuado en el momento adecuado, ¿casualidad o destino?
See you later. Babbupi's Mumm.

Pues fuiste su angel de la guarda!!!!, mi marido es muy de pensar en todas las posibles situaciones que se pueden dar y cómo reaccionar por si acaso, en seguida mira las salidas de emergencias y cosas así, yo en junio me rompí la pélvis patinando y la verdad si hubiera pensado en como reaccionar ante lo que me pasó probablemente no me hubiera ocurrido...
ResponderEliminar¡La heroína del metro! Y encima nadie más se dio cuanta. ¡Ay estas valientes mamás anónimas! Que no solo cuidan de sus peques sino de los de los demás!
ResponderEliminarNosotros hacemos polvo el cercanías. A Balaín le encanta. Y desde nuestra casa hay vista directa a las vías del tren. Nos va a salir un niño ferroviario. ¡Vivan los niños sobre raíles!
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