viernes, marzo 6

El juego de las emociones.


A raíz de un comentario que hice a Mamá por bulerías sobre cómo poder gestionar el comportamiento puntual de su pequeña a la salida del cole, nace este post.

Al igual que le comenté a ella, os contaré que es lo que yo hago para poder desviar una rabieta, un arranque de ira o un sentimiento angustioso en mis peques.

Cada día la salida del cole,  se me presenta como un nuevo sentimiento de lucha, de tira y afloja, pero también como una nueva oportunidad para conectar, para entendernos, para aprender mutuamente.

Mis hijos, son dos niños con mucho carácter y una personalidad arrolladora. Por lo que me ha costado aprender a base de pruebas y de errores. Sobre todo de errores, pero son los errores los que te hacen aprender, los que te ayudan a madurar.

A pesar de saberme muy bien la teoría, como dicen por ahí del dicho al hecho hay un buen trecho. Hasta que no te ves en la situación no sabes como van a reaccionar los pequeños, y sobre todo como vas a reaccionar tú.

Y como os digo, muy arduo ha sido el camino, pero poco a poco nos vamos acomodando, nos vamos sincronizando.

He pasado del cabreo supino, donde no se sabía si la rabieta era de los hijos o de la madre, a ir capeando el temporal del mejor modo posible.

Hay tres cosas que a mi me han sido muy útiles, cuando salen del cole con un mal día. Si salen tristes, enfadados, irascibles o agresivos.

En primer lugar no presuponer que el niño está insoportable por que si. Cuando uno está raro seguramente haya una razón para estarlo.

Normalmente el niño/a no te contará el porque de su humor, sobre todo por que ni siquiera sabrá como expresarlo, o por que esté tan enfadado que no quiera ni hablar.

En segundo lugar, les pregunto: ¿ como te lo has pasado hoy?
En vez de preguntarles, ¿qué tal el cole? o ¿como te has portado hoy?  ( que por cierto esta pregunta, que oigo mucho por ahí me da mucha rabia)

Y en tercer término hay dos juegos, que a mi me funcionan de maravilla. Ninguno de los dos son creación propia, uno lo leí en el libro El cerebro del niño y el otro en un blog de psicología (que me perdone su autora, pero mi memoria de mosquito hace de las suyas; si alguien lo reconoce que me indique la fuente y lo enlazo)

El primer juego se llama Que suerte tengo, donde cada uno dice por que ha tenido suerte hoy. Normalmente empiezo yo, y para desviar el epicentro del enfado, la frustración o la tristeza.
Suelo decir la chorrada más gorda que se me ocurre; por ejemplo: Que suerte tengo por que aunque hacía mucho aire y las orejas se me han desplegado, no he venido a recogeros volando, doble suerte por que llevaba las piedras de Pequete en el bolsillo. 

El segundo juego se llama Una mentira y una verdad. Donde cada uno cuenta dos cosas que le han pasado hoy; una será verdad y otra será mentira. Uno lo cuenta y el resto de participantes adivinan cual es la verdad y cual la mentira. La mentira también suele ser un absurdo.

¿Que consigo con estos juegos? 

1. En principio relajar el ambiente, desviando, como he comentado antes, el punto de frustración, rabia, pena...

2. Empalizar unos con otros.

3. Hacer ver que me interesa el por que de que se sientan así, hacerles ver que todos nos sentimos así en algún momento.

4. Convertir lo que hubiese sido una patada en una carcajada.

5. Desarrollar la imaginación, trabajándola con esa herramienta del absurdo.

6. Que me cuenten el hecho que ha desencadenado la situación. 

Siempre el juego, es el mejor aliado, los niños aprenden jugando y los adultos aprendemos de los pequeños genios.

Estos trucos les han enseñado a gestionar sus emociones, pero os aseguro que a mi también y me siento la máxima beneficiaría.

Quizás os pueda servir o quizás no, cada familia somos un mundo, pero como digo muchas, muchísimas veces, la mejor de las técnicas es el ensayo/error.

Pero si lo probáis me alegraría que me contaseis el resultado.

Y vosotros, ¿jugáis con las emociones?

See you later. Babbupi's Mumm.





2 comentarios:

  1. Al mío las rabietas le dan más bien a la entrada del cole en vez de a la salida porque a veces no quiere ir! Así que me vienen muy bien tus consejos!
    Gracias Jenni!

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  2. Yo también soy de las que les pregunto que tal lo han pasado en el cole, qué han hecho, etc... NAda de si se han portado bien o se han comido todo. A mis hijas no las presupongo, al revés, soy yo, la que puedo estar insoportable por una maña mañana en el trbajo, pero es llegar al cole, y esfumarse el mal humor. Eso sí, les aviso que puedo estar sin humor, o cansada, para que ellas puedan comprenderme.

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