sábado, enero 17

Las madres somos así.

Las madres somos así.

Somos capaces de hacer dos o más cosas a la vez, de  encontrar objetos extraviados a ojos no maternales, al grito de : como vaya yo y lo encuentreeee!!!!, y lo encuentras, vaya si lo encuentras.

Conocemos el sitio que tiene cada cosa en nuestro hogar: mami, ¿donde está mi pockemon?
En su sitioooo.

Lo vemos y lo sabemos todo, a veces hasta lo que no ha ocurrido todavía, y por supuesto  confirmamos lo acontecido y vaticinado con un: te lo dije.

Y entre muchas otras cosas que forman parte del perfil madre, también podéis comprobar que estamos pa allá.

Pero si algo nos caracteriza a las madres es que somos incoherentes.

Esterilizamos los biberones doscientas veces al día pero luego soplamos la sopa, besamos las heridas o utilizamos la regla de los tres segundos ( si se ha caído al suelo, pero ha estado en él menos de tres segundos se puede comer)

Limpiamos los mocos y nos da arcadas ver que un churumbel se acerca uno peligrosamente a la boca, pero limpiamos la cara sucia de nuestros retoñitos con los dedos y nuestras babas.

A veces al cambiar un pañal nos da un poquete de repelús, por que el regalito es especial de la casa, pero nos encanta hablar con nuestras amigas madres sobre el color textura y nº de las deposiciones de nuestro bebé.

Igualamos los decibelios de nuestra voz a los de la Caballe en pleno gorgorito, para comunicarles a nuestros pequeños que no chillen.

Tenemos la habilidad de hacer desaparecer aquella odiosa trompeta de sonido estridente que nosotras mismas compramos en el chino. O lo que es peor, volatilizamos el silbato pensando que nuestro mini Arturo Sandoval la eligió por su color y forma.

Decimos unos tacos como un carretero pero queremos lavar la boca con jabón a nuestros enanos si sueltan uno, por que en nuestra casa somos muy finos, oiga.

Abrigamos a nuestro baby en invierno hasta el punto de ser equitativo al muñeco de Michelin , que si se cae al suelo rebota, mientras nosotras vamos con chaquetita fina, pero eso si, moniiiiiisimas.
Les tocamos las manitas por si acaso va muy fresco el nene/a. Y por supuesto cuando le aparece el primer moco decimos: me chachis, eso es que ha cogido frío.

Empapuzamos a nuestros pequeñines con primero, segundo y postre para que " estén bien sanos", mientras nosotras cenamos una hoja de lechuga para estar "bien sanas"

Somos capaces de pasar del grito al beso, de la risa al llanto, de la histeria al Zen a la velocidad de un Ferrari.

Somos perfectamente imperfectas, muchas veces unas locas encantadoras, somos... Madres.

Pero... ¿ verdad que nos queréis igual?

See you later. Babbupi's Mumm.

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