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Historias del parque. Parte I

Este invierno, entre que hacía frío y que los días que salieron buenos íbamos a un parque en que los únicos niños / madres marujas que habían eramos nosotros y nuestro grupito del cole;  casi había olvidado las historias del parque.
Bueno, historias para no dormir más bien.

Ahora,  cuando vamos al parque es el mismo al que lo hacen 250.000 niños más con su correspondiente parentela vuelvo a fliparlo vivirlo de cerca.

Y voy acumulando historias que me hacen pensar ( si que eso es posible para mi neurona), en la diversidad educaciones / padres / familias que existe y que se dan cita en escasos 50m2.

Me voy encontrando a mi paso diversos especímenes, algunos inclasificables a mis entendederas, otros no tanto.

Sin ir más lejos vivimos la siguiente historia:

Madre que baja al parque ataviada con un enano a cada mano, una moto bajo un sobaco y un balón bajo el otro; el bolso colgado con un pesadísimo contenido ( 2 botellas de agua, llaves, peonzas, etc... vamos lo que lleva cualquier madre en el bolso); osea yo y mis circunstancias.

Allí se daba cita la algarabía y el griterío infantil con las caras desganadas de los padres ( en un debate interno entre el sopor y la desidia de haber tenido que dejar su aire acondicionado del hogar y el "coño que bien se está aquí en la terracica del bar al abrazo de la birra fresquita)

Total que allí hay muchos niños que no corresponden en nº ni de lejos al nº de padres a pie de parque, mayormente por que están plácidamente en las terrazas de los bares cercanos haciendo como que cuidan a sus retoños. En fin... a lo que ibamos.

Saco el balón para que comience nuestro partido vespertino y de pronto de la nada, como si de un champiñon espontáneo se tratase, aparece un niño a la voz de: ¿ Puedo jugar?

Yo me aparto un poco, y Grommy que se parece a su madre, como si lo hubiese parido la susodicha, le suelta un: Nooooo.
Pequete se queda con cara de circunstancia, por que él es de los que hace los amigos en cero coma y cualquier habitante del parque le vale.

El niño se me mira y me dice: " Oyeeeee, que no juegan conmigoooooooo"
Y ahí aparece un conflicto en mi interior momentáneo, al que afortunadamente reacciono y pienso: y a mi ¿que coño me dice este niño?, y ¿ por que coño me lo dice a mi?

Así, que resuelvo que se apañen entre ellos, que es lo lógico, y le suelto: " Pues será por que no quieren..."
De pronto su cara era un poema,  se fue por el mismo caminito que había venido.
Pobrecito, la verdad es que me sentí un poco borde, pero no entendía cual era la pretensión de aquel niño, que es lo que quería que hiciese para que jugasen con él.

Pequete en su postura habitual de relaciones públicas, fue detrás del niño y le dijo: vale, ven que jugamos un partido.

Comienza el partido y el niño, que tenía la edad de Grommy, solo le pasa la pelota a Grommy obviando a Pequete. Este último que se gasta un genio fino, decide coger la pelota y dejar de " compartirla" con aquel niño ( para el que compartir, lejos de significar jugar en armonía independientemente del medio para ello, significaba: déjame tu juguete, que yo no he traído ninguno y cuando yo lo tenga vas a flipar para volverlo a tocar)

Ah! pues sí, parece que saben resolver sus conflictos ellos solitos.

Mi pregunta es la siguiente: Si a ojos de ese niño yo, que soy la madre, debía obligar a mi hijo a jugar, quisiera él o no, ¿ donde estaba la madre mediadora que le correspondía aportar a su parte contratante?

Si cada niño llevase un juguete, realmente jugarían en comunidad; no sería necesario un mediador.
El problema son los padres que bajan con las manos vacías por estar más cómodos en el bar y su pequeño deber buscarse la vida y hacerse con juguetes ajenos con la excusa de compartir.

¿ Cual es la pretensión de enseñar a nuestros hijos con ese " hay que compartir"?
¿ Cual es el fin?
¿Es cierto que queremos que sepan trabajar en equipo, interactuar y pensar en el prójimo?
¿O es una frase manida para quedar bien,y que la maruja de al lado vea lo bien educados que estamos nosotros, que no nuestros churumbeles?
¿O simplemente es una muletilla que utilizamos para quitarnos a niños plastas, que pretenden dictarte como debes actuar, de encima?

¿Que aportaremos a nuestros hijos en sus valores como persona con la dichosa frasecita?

El parque me agota, psicológicamente más que físicamente. No me gusta ser siempre la mediadora de mil niños mientras sus padres los "vigilan" entre Daikiris, birras y GT's.

Este es solo el primer capítulo de historias del parque, pero el verano da para muuuuuuchooo parque.

See you later. Babbupi's Mumm.




Comentarios

  1. Es bonito tener un lugar común, para los chicos está genial porque ven a menudo a sus amigos.

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  2. Jo tía, me has dejado "muerta matá". Yo soy de las que bajo un juguete, o cuando bajo sin ninguno, es porque sé que van a estar entre el columpio, o el trenecito, o jugando con otros chicos, y no van a necesitar juguetes.
    El caso de los padres no presentes, me repele y mucho. Yo también he tenido que mediar en conflictos, y dar soluciones, pero es complicado cuando se trata de niños que vienen a por tus hijos.

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  3. Precisamente yo hoy también he subido caliente del parque porque una pobre niña casi se parte una pierna que se le habia quedado enganchada entre las barandillas del parque, ha soltado un grito desgarrador de dolor infinito y en su auxilio hemos acudido una abuela y yo con mis pequeños mientras su querida madre disfrutaba de su cervecita de media mañana sin tan siquiera mmirar de vez en cuando a su hija de escasos 3 años, y yo me pregunto ¿si alguien se llevara a esa niña quien se iba a dar cuenta? ¿no se les ocurre pensar eso o por el contrario les puede mas el deseo de tomarse una cerveza fresquita para sofocar el calor?
    Yo alucino!

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  4. Es muy flipante Leti, si que viven relajadas algunas.

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  5. Pues yo vine calentita ayer también del parque! En concreto calentita y todavía con taquicardias porque cuando nos disponíamos a irnos, como es habitual, empezamos una lucha que termina con mi hijo tirado en el suelo llorando porque no quiere irse. El tema es que cuando intentaba cogerlo del suelo oí algo que venía hacia nosotros corriendo y a cuatro patas y suelto. Cuando miré hacia arriba tenía la cara de un perro a un palmo de la de mi hijo. Lo cogí corriendo en brazos intentando separarlo del perro y aligeré el paso mirando hacia todos lados por si veía a su dueño y decirle que lo atase. El tema es que pude ver ya a lo lejos como apareció y lo cogió pero evidentemente no se había ni enterado del susto tan grande que me había dado su perro. Seguro que estaba tomándose una cañita con los papás que comentabas en tu post.

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  6. Que fuerte Nani, menudo susto. Desde luego la gente tiene una pachorra y un poco miramiento hacia los demás q es alucinante.
    Menos mal q no le hizo nada, pero podía ni haber sido asi, el suTo os lo llevasteis puesto.
    Joer q rabia y q impotencia me dan estas cosas.

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  7. Pues sí a mi todavía no se me ha pasado el calentamiento, con decirte que estaba esta pensando escribirlo en el blog para descargarme y todo. Bueno pero eso ya lo acabo de hacer contigo jeje

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  8. ¡Qué estrés de parque! Si hay que estudiar relaciones internacionales antes de atreverse a lanzarse al ruedo.

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