jueves, junio 27

Ponte en su lugar

Como estoy medio de vacaciones emocionales, aquí os dejo un post que hice por aquellos tiempos remotos en los que yo hacía cosas y era embajadora de Danone en activo.
Ahora cada vez tengo menos actividad, hasta que llegue un dia que ..... piiiiiiiiiiiiiii, encefalograma plano.

Por cierto animaos a participar de la comunidad de Club Padres de mi primer Danone, por que ser embajadora mola mucho.
( Post no patrocinado, de nada ;-) Danone)

Ponte en su lugar

Los papás queremos que nuestros bebés y niños sean perfectos, aunque lo neguemos o queramos suavizarlo diciendo: ” Yo no quiero que mi hijo sea perfecto, quiero que sea feliz”.

Pero eso es una verdad a medias o una mentira que cual tortilla damos la vuelta para poder creérnoslo.

Queremos que duerman del tirón cuanto antes, que coman bien. Cuando son más grandecitos que coman sentaditos sin moverse, que nos hagan caso a la primera, que nos contesten enseguida cuando los llamamos, que compartan sus juguetes y un largo etc.

Cosas que a nuestros ojos son lógicas pero a los de un niño no tienen ni pies ni cabeza; pretendemos que un ser con el cortex cerebral todavía inmaduro, que es incapaz de controlar sus emociones, las acate sin rechistar.

La mayoría de los “problemas” o conflictos que van surgiendo los creamos nosotros por que queremos que bailen al son que les tocamos.

 Pero todo sería más fácil si aplicásemos una fórmula muy sencilla: “Ponte en su lugar”.

¿Verdad que cuando tenemos hambre no podemos dormir?
Y entonces ¿ Por qué pretendemos que un bebé, que necesita comer cada dos horas y media a tres horas, nos duerma toda la noche?
Independientemente del hambre, todos los papás deberíamos de conocer las fases del sueño y no exigir sin entender.
Y comprender que al igual que un adulto no duerme igual que un anciano, un bebé tampoco lo puede hacer. Los bebés tienen poco sueño profundo y más sueño REM, donde se dan los sueños vividos; y ellos pasan  el día aprendiendo cosas, por eso predomina el  REM, que es el que está más cerca de la vigilia y donde se dan los microdespertares.
Nosotros también tenemos microdespertares con la diferencia que hemos aprendido a volvernos a dormir y esa técnica solo se desarrolla con los años.

¿Verdad que cuando no tenemos hambre porque hace calor o porque no nos apetece,  no comemos o comemos menos? Y entonces por qué pretendemos que los niños coman siempre primero, segundo y postre, o los intentamos embutir como a un pollo para que coman cuanto más mejor?

¿Verdad que hay días en que nos comeríamos una pizza más  a gusto que un plato de brécol?, entonces por qué nos empeñamos en que nuestros hijos cumplan la pirámide nutricional a rajatabla?
Según la Organización Mundial de la Salud:  ” El niño come lo que quiere y en la cantidad que desee”.

La naturaleza es sabia y al igual que una ardilla no come hasta reventar y no come tan poco como para morir de hambre, el ser humano  en la primera fase de su vida también se maneja por instintos y no va a comer hasta reventar ni dejarse morir de hambre.

¿Verdad que a veces vemos la tele cenando o comiendo para entretenernos o tenemos en una mano el tenedor y con  la otra wasapeamos? ¿Es que eso no es jugar?

¿Verdad que si nos suena el teléfono nos levantamos de la mesa porque nos interesa cogerlo?
¿No es eso levantarse de la mesa faltando a los criterios de urbanidad y civismo?

Para un niño jugar es tan válido como para nosotros coger la llamada por si es algo importante.

¿Verdad que a veces cuando nos reclaman les decimos: ahora no puedo que estoy haciendo las camas, planchando, etc? ¿Y entonces por qué queremos que ellos nos hagan caso de inmediato cuando están jugando, a caso ellos valen menos que nosotros?

¿Verdad que nosotros no compartimos nuestras cosas? ¿Le dejas el coche a un desconocido?, ¿un reloj o tu móvil? ¿Entonces por qué queremos (exigimos) a los niños que compartan sus cosas?
 ¿A caso su juguete tiene para él menos valor que para ti tu móvil de última generación?

Desgraciadamente hemos mamado la cultura del “eso no se hace, eso no se dice y eso no se toca” y la de “cuando seas padre comerás huevo”; por lo que en ocasiones nos salen las frases de madre por inercia y es muy difícil  analizar la situación antes de actuar.

Pero al menos en las ocasiones que nuestro cerebro es benévolo y nos da tiempo a observar antes de hablar deberíamos intentar dos cosas:

1. Predicar con el ejemplo.
2. Ponernos en su lugar. 


Yo como madre imperfecta que soy peco de todo esto en innumerables ocasiones, pero las veces en que me da tiempo a reaccionar he observado que todo va mucho mejor.

De modo que siempre que puedo me PONGO EN SU LUGAR.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado. Es tan fácil educar y que tus hijos sean felices... tu los has dicho: dar ejemplo, empatía y tolerancia. Es la clave y todo fluye.

    Yo mientras estoy a full time como mamá, se que lo hago y lo hago muy bien. Solo espero ser capaz de hacerlo cuando me toque volver al trabajo, y los nervios se me pongan de puuuuunta.

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  2. Por cierto no se porqué no te seguía... ARREGLADO!☺

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  3. Pues es todo un ejercicio de comedimiento eso de tener que predicar con el ejemplo ¡lo de la empatía lo llevaré mejor!

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  4. Hola guapa! Como ves me encanta leer de "alante pa'trás", la empatía es importante, claro, aunque empatizar con niños es más complicado, porque ellos son más inocentes, y no ven los contras que podemos ver nosotras como madres, y más experiencia en la vida.
    Estoy de acuerdo con los ejemplos que pones, si no predicamos con el ejemplo, como van a seguir nuestros pasos?

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